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La inusual práctica del pueblo donde las familias conviven con los muertos como si estuvieran vivos




A muchos no nos gusta pensar o hablar de la muerte, pero hay pueblos que sí lo hacen. Las creencias animistas de los Toraja, una comunidad indígena en la isla de Célebes, en el este de Indonesia, nublan la línea entre este mundo y el próximo, convirtiendo a los muertos en seres presentes en el mundo de los vivos.

Después de que alguien muere, puede tomar meses, e incluso años, llevar a cabo el funeral.

Mientras tanto, las familias mantienen a los cuerpos en casa y cuidan los restos de sus seres queridos como si éstos estuvieran enfermos. Les llevan comida, bebidas y cigarros dos veces al día. Los lavan y les cambian la ropa regularmente. Incluso tienen un tazón en la esquina de su cuarto para "usar el inodoro". Los muertos nunca se dejan solos y las luces siempre están encendidas cuando oscurece.

Las familias temen que, si no cuidan los cuerpos adecuadamente, los espíritus de los difuntos les crearán problemas. En el pasado se acostumbraba frotar hojas y hierbas en el cuerpo para preservarlo. Pero ahora se inyecta una solución química conservante, el formaldehído o formol.

Mamak Lisa, una doliente que tiene el cuerpo de su padre, Cirinda, en un cuarto de su casa desde hace 12 años, dice que aún siente una fuerte conexión emocional con él y dice que tener a su padre en casa le ha ayudado en su luto, le ha dado tiempo para ajustarse lentamente a la nueva identidad de su padre: la de un hombre muerto.

"Aunque todos somos cristianos", explica, "los familiares a menudo lo visitan o llaman por teléfono para ver cómo ésta, porque creen que nos puede escuchar y que todavía está con nosotros".

A diferencia de lo que vemos usualmente, aquí no existe temor a los muertos.

Los Toraja trabajan duro para acumular riquezas, pero en lugar de aspirar a una vida de lujos, ahorran para una partida gloriosa. Cirinda permanecerá aquí hasta que su familia esté lista para despedirlo, tanto emocional como financieramente. Su cuerpo partirá algún día del hogar familiar, con un funeral inimaginablemente espléndido, después de una gran procesión por todo el pueblo.

Según las creencias de los Toraja, es en los funerales cuando el alma finalmente deja esta Tierra y comienza su largo y duro viaje hacia el Pooya, la etapa final de la vida después de la muerte, donde el alma reencarna. Se cree que los búfalos son los que transportan el alma hacia la ultratumba y es por ello que las familias sacrifican a muchos de estos animales para ayudar a que el viaje sea más fácil para los muertos.



Los Toraja pasan gran parte de su vida ahorrando para estos rituales. Cuando las familias logran ahorrar suficiente dinero, invitan a todos sus amigos y familiares de todo el mundo. Entre más rico era el muerto cuando estaba vivo, más grandes y más elaboradas son las ceremonias.

Después del funeral, es el momento de enterrar el cuerpo. Los Toraja rara vez son enterrados bajo tierra. Ellos colocan a sus muertos en tumbas familiares o dentro de cuevas, ya que hay muchas de ellas en esta región montañosa.

Estas cuevas son otro lugar donde la vida después de la muerte, al parecer, se conecta con esta existencia. Contienen innumerables féretros y cuerpos, e incluso cráneos y huesos. Los amigos y familiares cubren "necesidades básicas" de sus muertos y les traen a menudo dinero y cigarros.

En una tradición que surgió antes de la fotografía, las imágenes de los hombres y mujeres nobles muertos son cuidadosamente talladas en madera. Conocidas como tau tau, estas esculturas llevan ropa, joyería e incluso cabello del muerto y son centinelas silenciosos que miran hacia este mundo desde otro plano.



Pero el entierro no significa un adiós. La relación física entre los muertos y los vivos continúa mucho después a través de un ritual llamado ma'nene, o "limpieza de los cuerpos". Cada dos años las familias sacan los féretros de sus muertos de las tumbas, las abren y realizan una gran reunión.

En las ceremonias del ma'nene, amigos y familiares ofrecen alimentos y cigarros a los muertos y limpian y acicalan cuidadosamente sus cuerpos. Luego posan con ellos para retratos familiares.

El profesor de sociología Andy Tandi Lolo, que es toraja, describe este ritual como una forma de mantener "la interacción social entre los vivos y los muertos". Tandi señala que cuando, hace menos de un siglo, llegaron misioneros de Holanda, éstos intentaron prohibir las religiones animistas. Pero en la década de los 50, los misioneros se dieron cuenta de que los toraja sólo aceptarían el cristianismo si se les permitía continuar con sus rituales.

Para el resto del mundo las prácticas de los toraja pueden parecer extrañas. Pero tal vez los principios detrás de esos rituales no sean tan diferentes de aquellos que se ven en otras culturas.

Recordar a los muertos es algo que muchos tratamos de hacer de la mejor manera que podemos. Los toraja simplemente recuerdan a sus seres queridos de una forma diferente.

Tomado de: www.bbc.com